Imagining Argentina
Febrero 6, 2008 por Danny
Hace unos días vi “Imagining Argentina”, alentada por mi fanatismo Thompson/Banderas y no me avergüenza decir que la película me gustó, sobre todo después de leer críticas tan-tan- tan malas a esta movie. Me esperaba mucho menos.
Claro, no voy a sostener que es una gran película ni que es una de mis favoritas, pero vale la pena destacar las cosas buenas después de toda la mi**** que le han echado encima.
Primero, decir que la cinta es la adaptación de la novela de Lawrence Thornton “Imagining Argentina”
Y parto por el gran tema: La dictadura en Argentina en el gobierno de Videla. Al entenderse que soy chilena y que prácticamente todos los latinos vivimos la dictadura de manera muy parecida (represión, atropellos a los derechos humanos, es decir, torturas, desapariciones, etc, etc) es que me veo en la obligación de defenderla porque trata este asunto de manera muy directa.
Carlos y Cecilia (Antonito y Em) están casados, obvio. A Ceci se la raptan por escribir artículos nada halagadores en contra de la autoridad y obviamente (again) la torturan, la desaparecen y le hacen la de quiko y cako.
El punto es que Carlos empieza a tener visiones sobre otros detenidos y esto ayuda a encontrarlos (pero no logra saber mucho de su esposa porque no puede aprovechar el don en su propio beneficio, cosas malas de la vida), su fama crece y crece hasta que es perseguido y amenazado también, pero de la manera más cruenta: no a él, sino a su propia hija Teresa (Leticia Dolera) y sus amigos.
Y lo demás es casi innecesario mencionar: Cecilia logra escapar, a la niña la matan, los esposos se reencuentran y the end. Claro, al final cifras alarmantes sobre victimas y desaparecidos de las dictaduras en todo el mundo.
Ya en argumento central es sumamente delicado, pero no se queda ahí sino que intenta mezclar realismo mágico con este “poder” de Carlos. Mezcla extraña, pero no tan descabellada como todos puedan pensar si tomamos en cuenta que acá se cree en todas esas “ayudas” misteriosas.
Destaca en la banda sonora la adaptación de “Alfonsina y el mar” de Violeta Parra (que canta Mercedes Sosa), un detallito que me llenó de gusto, que no es que sea importante, pero me encantan estas cuestiones.
Ahora bien, siempre me ha parecido que la insinuación es casi más fuerte que el mismo hecho. Digo ésto porque el director (Christopher Hampton, muy inteligentemente) no nos muestra escenas fuertes de torturas, golpes, violaciones, sino las visiones que tiene Carlos en donde aparece gente….como todos sabemos.
Poco, pero bueno.
Esto es tal vez un punto en contra en la perspectiva de otras personas, que esperan ver sangre y disparos a lo “El pianista” (que también causa el efecto de hacer pensar, pero a lo frontal y crudo, más efectista)
El caso contrario es la misma insinuación pero con buenas actuaciones. Una muestra: cuando Teresa está con su madre y se la llevan para que la violen los demás oficiales o no sé quienes, porque el jefe (Kuno Becker) está harto de ella. Sería crudo y chocante ver como un inmenso hombre abusa de una jovencita indefensa, pero en vez de esto nos muestran la desesperación e impotencia de la madre que escucha los desesperados gritos de su hija y no puede hacer nada, solo taparse los oídos y llorar como sólo mi Emma Thompson puede hacerlo.
Grande Emma!!
Grande Kuno!! Te odio, pero sólo cuando me acuerdo de tu cara de depravado.
De aquí nace una pregunta ¿Por qué la película no es para nada recordable? Supongo que porque al tratar dos temas tremendos e intentar ser original se va por las ramas, incluso al punto de que uno ansíe ver algo más de realidad, no de realismo mágico.
En cambio, nos ponen a Antonio Banderas en un auto por el campo con unos viejos nazis que no sé que aporte traían a la suma. Bastante tiempo desperdiciado en detallitos sin importancia.
Tampoco era para tanto como para haya sido tan abucheada en el Festival de Venecia, pero es un hecho que la mirada europea no es la misma que la latina. A ellos no les interesa mucho lo que pasó hace ya unos años en un lejano continente, como quien dice: dos horas perdidas.
Pero para uno es casi un honor que este tipo de actores y equipo de producción toque temas sensibles y ponga en el tapete situaciones que todavía dividen y duelen.
Por esto me llama la atención que se hayan puesto la camiseta e intenten generar discusión.
Emma Thompson: «En estas situaciones me crezco, porque creo en las cosas que hago y en el sentimiento y compromiso que tengo con la sociedad. La única forma de enfrentarse a la tortura y a la violencia es a través de la imaginación. Si no se habla de ellos es como si les hiciéramos perder de nuevo la voz a los desaparecidos. El arte es una forma de mostrar el horror, porque el arte siempre explora el lado oscuro del ser humano».
Antonio Banderas: «Cuando no hay solución, se tiende a las salidas irracionales, como el impulso de acudir a videntes, tema que sucede en la película»
Gracias a ellos por el esfuerzo
Lástima que finalmente se diga “Mala película” y zan se acabó.